Tratamiento para eliminar el tatuaje

El tratamiento se realiza, con una tecnología láser que genera pulsos de energía con diferentes longitudes de onda, que actúan solo sobre las partículas de pigmento de tinta.

El láser actúa fragmentando las partículas de pigmento en partículas de tamaño mucho más pequeño que permiten que nuestro organismo las reabsorba y las elimine posteriormente  a través del drenaje linfático.

En el transcurso de 4 a 6 semanas nuestro metabolismo irá eliminando las micropartículas de pigmento. No deben pasar más de 8 semanas entre sesión y sesión ya que hay estudios que demuestran que el proceso de eliminación se ralentiza.

En la mayoría de los casos, para eliminar un tatuaje son necesarias entre 6 y 8 sesiones, dependiendo de varios factores como la antigüedad, profundidad del dibujo, cantidad y tipo de tintas utilizadas, color de piel y localización corporal, entre otros.

Cuidados posteriores

Inmediatamente después del tratamiento se producirá enrojecimiento e hinchazón de la zona tratada.

Puede tener una sensación de escozor o quemadura después del tratamiento, generalmente esta sensación cede unas horas después del tratamiento.

  • Aplíquese frío, le ayudará a reducir las molestias y disminuirá la hinchazón y el enrojecimiento.
  • Evite frotar o rascar la zona que ha sido tratada.
  • Aplicar una pomada antibiótica cada 8 horas de 5 a 7 días.
  • Aplicar una crema regenerante 3-4 veces al día hasta que la cicatrización se haya completado.
  • Procure evitar baños de ducha muy calientes, saunas y ambientes calurosos durante estos días posteriores a su tratamiento.
  • Utilice un jabón neutro para lavar la zona tratada. No frote ni use esponjas ásperas sobre estas áreas. Secar con una toalla limpia presionando suavemente sobre la zona y sin arrastrar inmediatamente después del lavado.

Siempre es necesario proteger la zona tratada de la exposición solar y cabinas de rayos UVA.